30.8.07

¿Que pasó en Agosto?

Esto de retransmitir las crisis en diferido no mola mucho, pero por ahora es lo que hay, que le vamos a hacer.

Tal vez llegará el día en que Macromundo renazca de sus cenizas cual pollo fenix y vuelva a ser lo que era, o tal vez no, o tal vez a nadie le importe.

Bueno a lo que vamos, ¿Que pasó en Agosto? Lo cuenta divinamente Marc Vidal en su blog:

¿Que pasó en Agosto?

Durante estos días de desconexión, mi correo engordó con dudas electrónicas acerca de la crisis hipotecaria americana que se acabó trasladando al conjunto de los mercados del planeta. Sin ánimo de empezar jodiendo, voy a procurar sintetizar, de un modo sencillo, lo que pasó, lo que significó exactamente y las repercusiones que pudieran aparecer en el medio plazo. Este decálogo pretende aclarar dudas, despejar incógnitas y desenmascarar algún listo. No fue todo como nos contaron y, por supuesto, muchos contaron cosas sin tener ni puta idea de lo que hablaban. Lo que pasó fue esto más o menos:

1. ¿Cuándo empezó todo? La crisis no nació en EUA. El embrión estaba en Francia. Cuando el BNP Paribas comunicó que le era imposible calcular el valor líquido de unos fondos de valor especulativo. No fue capaz de efectuar ese cálculo porque en los mercados en los que operaban esos fondos no había suficiente liquidez.

2. ¿Qué tienen que ver las hipotecas americanas? El colapso hipotecario no se fraguó por el impago de cuotas. La fisura en el sistema se acentuó cuando se intentaron vender los activos de unos fondos a fin de poder pagar a clientes que lo solicitaban, con la disfunción de no encontrar compradores para dichos activos. Ese fue el preciso instante en el que la crisis saltó el charco y se expandió por los mercados norteamericanos, puesto que esos compradores que no aparecían, no lo hacían porque sospechaban que los activos franceses eran deuda hipotecaria “subprime” americana, es decir, clientes pendientes de pago para créditos de cobro dudoso.

3. ¿Por qué bajaron las bolsas? La fisura se convirtió en fractura cuando se escenificó en la bolsa norteamericana una situación desconocida hasta la fecha: nadie quería comprar la deuda “subprime” puesto que había serias dudas de poder cobrarla. El BNP suspendió la cotización de sus fondos en crisis. No tenía otra salida. De repente el miedo se apoderó de los inversores ya que ni el mismísimo BNP era incapaz de saber cuanto valían sus activos, puesto que nadie los quería comprar. La caída pudo haber sido en barrena. Suerte que los mercados actuales permiten la cancelación de cotizaciones en situaciones de riesgo.

4. ¿Que pasó realmente? Debemos saber que, normalmente, los bancos se prestan dinero unos a otros. Estos hacen caja a última hora de mercado y estiman cuanto pueden dejarse entre ellos. Los que tienen saldos de liquidez positiva obtienen réditos extras con préstamos de plazo muy corto a los que tienen mayores problemas de liquidez (eonia). Una vez conocemos este sistema interbancario es fácil descifrar la cadena de sucesos: después de lo del BNP, ningún banco estaba dispuesto a prestar dinero a ninguna entidad. El riesgo de impago era (o se creía) altísimo. En términos teóricos esta es la fotografía de una quiebra interbancaria.

5. ¿Qué tiene que ver el Banco Central con todo esto? Resulta que en ese instante, el BCE se convirtió en el contenedor de la liquidez interbancaria. Las entidades preferían obtener un 2,9% de rendimiento con su dinero en depósito en el BCE a un 4,1% prestándoselo a otros bancos. La desesperación y el miedo a la escasa solvencia se apoderaron de los gestores de cuentas. Esta impresión se reprodujo rápidamente en todos los bancos centrales del mundo. La postal era de pánico puesto que, aunque muchos seguían tranquilos de vacaciones, disfrutando del sol, de la vida y de la ignorancia, el mundo se tambaleó a nivel económico hace apenas dos semanas.

6. ¿Por qué es tan grave una crisis interbancaria? La crisis de confianza en el sistema financiero internacional, en el círculo interbancario y en la gestión de bonos y activos es el mayor de los peligros al que nuestra estructura económica planetaria es capaz de enfrentarse. La gestión económica de la inversión pública y privada dependen en su mayor parte de esa confianza. Si desaparece, la herida puede saldarse con desajustes insalvables para las economías menos saneadas.

7. ¿Qué significa inyectar dinero? Los bancos centrales tuvieron que subastar dinero a tipos inferiores a lo habitual para que en el mercado apareciera el líquido que retenían las grandes entidades. Al no estar dispuestas a desprenderse de su dinero, este lo tuvo que poner en circulación el BCE. Ese líquido proviene de la venta de bonos y de la propia reinversión de los bancos que si depositan en las reservas estatales.

8. ¿No decían que subían los tipos porque había mucho dinero en los mercados? Las bajadas de tipos que hemos vivido desde hace un lustro (2% europeo y 1% americano) y la inyección de dinero en los mercados evitaron la crisis de confianza que parecía haber por aquel entonces. Ese dinero barato ha alimentado el crédito largo y la especulación desorbitada. La productividad cae y las cifras macro que simulan crecimientos desconocidos son pura ficción ya que responden a cocientes de futuros y no de bienes. Las fusiones y las operaciones corporativas fundamentan burbujas financieras de difícil medición.

9. ¿Por qué ahora que hay liquido sigue subiendo el Euribor? Porque en nuestro circo, el europeo, tenemos un payaso de más. Trichet va de creativo y después de pasarse un año diciendo que subía los tipos porque había exceso de liquidez, resulta que eso no era cierto. El dinero en circulación no es real y su apariencia espectral limita las acciones del BCE. Inyectar liquidez y aumentar los tipos continuadamente es como avivar el fuego con arena. Yo tampoco lo entiendo. O antes estaba equivocado, o ahora se comporta como un párvulo inconsciente.

10. ¿Y el futuro a medio plazo? Cuando los bancos centrales cierren el grifo y los mercados vuelvan a detectar que hay sed de liquidez por parte de las entidades financieras el recorrido restante será muy escaso. Las cosas se pueden complicar mucho más y de un modo mucho más dramático a menos que las lineas de intervención internacionales se coordinen, cosa que ahora no está pasando. Me preocupa que las entidades españolas se vanaglorien de no ser como las “Homebank” americanas. Muchas de sus hipotecas impagadas responden a “subprimes” encubiertas o a sobretasaciones al efecto. Además, el sistema financiero español no está en condiciones óptimas para afrontar una hipotética crisis crediticia de altura, ya que la deuda global es prácticamente la misma que el PIB nacional.

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